Tras su absolución, Uribe recupera influencia y dirige la estrategia de la derecha colombiana
Nacional
Álvaro Uribe Vélez avanza con pasos firmes y discretos hacia las elecciones presidenciales de 2026, tras ser absuelto de un proceso penal que duró siete años. El expresidente de derecha mantiene un perfil bajo frente a los medios, limitándose a afirmar que siempre ha hablado con la verdad a Colombia, sin atacar a adversarios políticos ni reaccionar ante la reciente victoria del senador Iván Cepeda en la consulta de la izquierda.
Desde su finca en Rionegro, Antioquia, Uribe dirige con cautela una nueva coalición de la derecha, reuniéndose con figuras clave como el expresidente César Gaviria, líder del Partido Liberal, y el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, del partido Cambio Radical. Las conversaciones buscan unificar fuerzas y reducir el número de aspirantes para los comicios de 2026, consolidando un bloque competitivo frente al Pacto Histórico.
Uribe también ha sostenido encuentros con líderes políticos de distintas corrientes, incluyendo a Sergio Fajardo, Juan Manuel Galán, Marta Lucía Ramírez, Ingrid Betancourt y Abelardo de la Espriella, quienes buscan su aval y orientación. De esta manera, el expresidente vuelve a ser un referente indispensable para los candidatos de la derecha y centro-derecha, tanto en programas de seguridad como en agendas sociales y económicas.
La estrategia de Uribe combina su experiencia con un discurso que resalta la seguridad, la austeridad y la defensa de programas sociales exitosos del pasado, en contraste con lo que califica como corrupción y clientelismo del Gobierno actual. Esta maniobra política evidencia su intención de medir su influencia y consolidar una coalición sólida que pueda disputar con fuerza las presidenciales de 2026.
